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Cómo tus pensamientos crean tu realidad

El pensamiento positivo ayuda a que nuestro cerebro se vuelva completamente funcional. Incluso cuando parece imposible, el pensamiento positivo se puede aprender.

A menudo escuchamos y leemos sobre el poder del pensamiento positivo, pero la mayoría de nosotros no sabemos exactamente lo que significa.

A menudo se escuchan consejos: «Debes pensar en positivo», «Crea pensamientos positivos», especialmente en un momento en que las cosas no van de la mejor manera en la vida real.

Es genial pensar en positivo y es fácil cuando nos sentimos bien y cuando todo lo que nos rodea es agradable y cómodo en la vida real.

Pero es mucho más difícil pensar positivamente cuando las cosas no van bien: cuando tenemos un mal día, cuando peleamos o cuando no conseguimos lo que queremos, cuando estamos abrumados por el estrés.

Entonces no tenemos ganas de hablar con nadie. En tales situaciones, es difícil utilizar el poder del pensamiento positivo; por lo general, estamos demasiado cansados ​​o enojados para pensar de manera positiva.

Y luego nos abruman los pensamientos negativos. Pero entonces realmente necesitamos mantenernos positivos: pensar en positivo, ser optimistas y concentrarnos en los aspectos positivos de la vida.

Si queremos ser felices por el resto de nuestras vidas, mantengamos nuestros pensamientos positivos.

De hecho, un estado de ánimo negativo perturba nuestras relaciones con el entorno, deteriora nuestra memoria e impide la formación de nuevas conexiones entre las células nerviosas.

Los estudios han demostrado que un estado de ánimo positivo estimula el crecimiento de las conexiones entre las células nerviosas.

Esto conduce a mejores habilidades cognitivas, afecta nuestra percepción y experiencia del entorno, aumenta el estado de alerta y conduce a pensamientos más felices.

Las personas felices son más creativas, resuelven problemas más rápido y están mentalmente más alertas.

Los optimistas tienen más éxito

Nuestros pensamientos moldean nuestro carácter y nuestras acciones. Eres lo que piensas, y todas tus actividades surgen como resultado de tus pensamientos.

Tus pensamientos siempre se reflejan en circunstancias externas, porque tus propios cambios siempre están precedidos por cambios en tu forma de pensar.

Cada uno de nuestros pensamientos hace que se liberen sustancias químicas en el cerebro.

Cuando nos enfocamos en pensamientos negativos, el cerebro queda bloqueado de su capacidad positiva para actuar y pensar, lo que también puede conducir a la depresión.

Por otro lado, el pensamiento positivo, los pensamientos optimistas y felices, y muchas expectativas bajan los niveles de cortisol y aumentan los niveles de serotonina, lo que crea una sensación de bienestar y buen humor general.

Esto ayuda a que nuestro cerebro funcione a su máxima capacidad, por lo que no sorprende que a los pesimistas les vaya peor en la escuela o en el trabajo, tengan peores relaciones interpersonales y vivan vidas más cortas que los optimistas.

Pero la buena noticia es que podemos usar nuestro cerebro para entrenarlo para que deje de generar pensamientos negativos aumentando la cantidad de pensamientos positivos que conducen al optimismo.

Podemos convertirnos en verdaderos maestros en generar pensamientos positivos, y esto comienza en nuestras células nerviosas. Los pensamientos positivos realmente cambian el cerebro, no por un truco de magia, sino realmente a nivel físico.

¿Qué podemos hacer?

Por ejemplo, no nos atrevemos a hacer algo nuevo porque tememos no tener éxito.

Pero la verdad es que si tomamos medidas, detenemos los pensamientos negativos y cambiamos la percepción de nuestras habilidades, podemos hacer casi cualquier cosa.

Deja de pensar en las razones por las que no puedes hacer algo aunque no te sientas valiente o capaz de hacerlo.

Cada vez que aparezca un pensamiento negativo, entrena tu cerebro para pensar en uno positivo. De esta forma, das pequeños pasos todos los días para lograr una meta o un cambio deseado.

La forma de pensar se puede cambiar. Cada uno puede, si quiere, convertirse en creador de su propio pensamiento.

Empezar bien el día

Una de las cosas más importantes en el camino a la felicidad es empezar el día con calma y sin prisas con un ritual relajante.

Por ejemplo, si le gusta tomar café, organice una pequeña ceremonia matutina adecuada en la que elija el tipo que desea beber, tómese el tiempo para prepararlo y luego tómelo a su antojo.

No empieces tu día como los demás esperan que lo hagas, elige lo que amas y disfrutas.

Así que tu ritual matutino puede ser leer un libro, una ducha caliente, yoga, un delicioso desayuno o algo completamente diferente. Comience la mañana con las cosas que ama y establezca el tono y la intención para el resto del día.

Celebra las pequeñas cosas

Como dije, la vida no es un cuento de hadas, pero eso no significa que no puedas esperar pequeñas victorias y hermosos momentos.

Si parece que constantemente piensas negativamente sobre diferentes situaciones, considera qué podría ser positivo en ellas. Vale, está lloviendo, pero piensa en lo buena que será esa lluvia para tu jardín.

Sí, tienes que trabajar hasta tarde, pero agradece que tienes un trabajo que paga las cuentas y te da un techo sobre tu cabeza.

Es demasiado fácil llevar paraguas y solo ver las cosas negativas y malas que pueden pasar.

Si te ocurre algo negativo esta semana, trata de resolverlo mentalmente y piensa en qué cosas positivas pueden salir de ello, seguro que hay más de las que crees.

cuida tus pensamientos

Si le das un poco más de tiempo a tus pensamientos, te sorprenderá la cantidad de cosas negativas que tu cerebro puede decirte en un momento dado.

Una de las formas más poderosas de ser más positivo cada día es entablar un diálogo con tu crítico interno.

Si te sirve un pensamiento negativo, devuélvelo con dos pensamientos positivos. Así es como empiezas a superar esa voz negativa, todo es cuestión de costumbre.

Rodéate de gente positiva

Si tu vaso siempre está medio vacío, rodéate de aquellos que ven el vaso medio lleno. Todos tenemos amigos, conocidos o familiares que aportan buen humor a cada ocasión.

Rodéate de ellos y pregúntate cómo se las arreglan para ser tan positivos. Comprender qué hace que a las personas positivas les vaya bien en la vida también te ayudará.

Música, libros, socializar.

Oblígate a pensar diferente. Dirige tu acción en la otra dirección. Haz algo que te haga feliz, te levante el ánimo y sea divertido:

Pon música relajante, llama a un amigo, lee un fragmento de un libro que te guste, ve a una exposición, al cine o toma un café con amigos.

Pero no hables de las cosas malas que se han acumulado, sino quítalas del foco del pensamiento.

La clave es repetir estos pasos para romper con esta mentalidad y cambiar la forma en que funciona tu cerebro cada vez que te preocupas en exceso.

 

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